El Diari de Tarragona ha publicado hoy, Día Mundial de la Obesidad Infantil, un artículo de opinión hablando sobre este reto y el papel de las empresas de alimentación:
La obesidad infantil se ha convertido en uno de los mayores retos de salud pública a nivel global. Actualmente, más de 390 millones de niños y adolescentes de entre 5 y 19 años presentan sobrepeso, y de ellos, alrededor de 160 millones son obesos. Cataluña no es ajena a esta realidad. En las últimas décadas, la prevalencia ha aumentado de forma preocupante. Según los datos más recientes del Estudio de Salud Infantil de Cataluña (ESIC), aproximadamente uno de cada cuatro menores presenta sobrepeso u obesidad.
Esta situación genera una gran preocupación por sus consecuencias tanto a corto como a largo plazo. Los niños con obesidad tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en la edad adulta, como diabetes tipo 2, hipertensión o patologías cardiovasculares. Además, esta condición se asocia con problemas emocionales, sociales y psicológicos que pueden afectar al bienestar, la autoestima y el rendimiento escolar desde edades tempranas.
¿Cómo frenar el avance de esta epidemia?
El incremento de la obesidad infantil responde a una compleja interacción de factores genéticos, ambientales, conductuales y sociales. Entre los más relevantes destaca el estilo de vida sedentario. El aumento del tiempo frente a pantallas, el uso intensivo de dispositivos electrónicos y la disminución de la actividad física han contribuido de forma significativa a este problema, especialmente tras la pandemia.
Otro elemento clave son las dietas poco saludables. El consumo elevado de azúcares refinados, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados está estrechamente relacionado con la aparición de enfermedades metabólicas en edades tempranas. A ello se suma la rapidez en la ingesta y la pérdida de hábitos como comer en familia.
También influyen los factores socioeconómicos. Los niños que viven en entornos con menos recursos tienen, en muchos casos, un acceso más limitado a alimentos frescos y saludables y una mayor exposición a productos procesados, más baratos pero con menor calidad nutricional. Los hábitos familiares y el entorno social condicionan de forma decisiva la relación con la alimentación.
¿Tenemos la solución en casa?
En gran medida, sí. Una de las estrategias más eficaces para prevenir la obesidad infantil comienza en el entorno familiar. El hogar es el espacio donde los niños adquieren sus primeros hábitos alimentarios y construyen su estilo de vida.
Promover una alimentación equilibrada desde la infancia es fundamental. En este sentido, la dieta mediterránea sigue siendo uno de los modelos mejor respaldados por la evidencia científica. Se basa en un alto consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales; el uso preferente del aceite de oliva; y un consumo moderado de pescado, lácteos y carnes magras, limitando la carne roja, las bebidas azucaradas y los ultraprocesados.
Más allá de los alimentos concretos, implica un estilo de vida saludable: comer en familia, respetar horarios regulares, fomentar la actividad física y reducir el sedentarismo. Se recomienda alcanzar al menos 6.000 pasos diarios —idealmente más de 10.000— y realizar un mínimo de 150 minutos de ejercicio semanal, preferiblemente al aire libre.
La industria alimentaria
La industria alimentaria también tiene un papel determinante. La reformulación de productos y la mejora de la oferta disponible pueden influir de manera significativa en la nutrición infantil. En este contexto, el sector debe asumir la responsabilidad de innovar y desarrollar alimentos que contribuyan a una dieta equilibrada.
Un ejemplo es el proyecto FARO-i (Formulación Alimentaria para la Regulación de la Obesidad Infantil), liderado por Fruselva junto a Ingredalia, la Universidad de Barcelona y la Universidad de las Islas Baleares, que busca crear productos innovadores y saludables.
Diversos estudios, como los publicados en 2025 en The Lancet, subrayan la urgencia de implantar políticas de prevención. La obesidad infantil requiere una respuesta coordinada entre administraciones, profesionales sanitarios, educadores, familias e industria.
El grupo Masergrup está comprometido con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La misma organización advierte que, en 2030, más de 250 millones de niños y adolescentes en edad escolar padecerán obesidad.
Proyecto CPP2022-009688 financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por la Unión Europea NextGenerationEU/ PRTR



